Del clean girl al brillo sin culpa: la tendencia que convirtió los objetos cotidianos en pequeñas joyas.
Hace solo unos meses atrás el algoritmo parecía obsesionado con el color beige, los espacios minimalistas y la estética clean girl. Todo era discreto, pulcro y perfectamente combinado. Sin embargo, basta abrir TikTok o Instagram para notar que algo cambió: vasos de matcha cubiertos de strass, mascarillas de hidrogel con brillitos, fundas de celular llenas de cristales y cosméticos decorados como si fueran joyas.
Esa nueva obsesión tiene nombre: Bedazzling.
Más que una tendencia de belleza, es un fenómeno cultural que habla de nostalgia, creatividad y de la necesidad de volver a jugar con nuestra imagen.
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