Hay colores que aparecen cada temporada y otros que trascienden las tendencias. El Tiffany Blue, ese delicado azul entre el aguamarina y el turquesa, pertenece a la segunda categoría. Fresco, luminoso y elegante, regresa con fuerza durante la primavera–verano porque evoca cielos despejados, agua cristalina y una sensación inmediata de optimismo.
La buena noticia es que no necesitas comprar un guardarropa nuevo para incorporarlo: los accesorios son la forma más inteligente, asequible y versátil de sumarte a esta tendencia.
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