Hubo un momento de mi vida en el que mover mi cuerpo no tenía nada que ver con conseguir una determinada figura. Necesitaba, simplemente, volver a sentirme dentro de él.
Hace unos años atrás pasé por una profunda depresión y estrés crónico, el agotamiento que sentía constantemente hacía más difícil tener ese impulso que necesita cualquier actividad física, en ese sentido el Pilates fue la disciplina de bajo impacto que logró sacarme del ostracismo en el que me encontraba.
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